28 ene. 2011

Del "babycrash" europeo al "babyboon" chino

Dice un proverbio chino:

 “Si quieres un año de prosperidad, siembre grano, si deseas diez años, siembra árboles; si deseas cien años, siembra gente”.
Este proverbio explica porqué el ingreso de la enorme fuerza de trabajo de China en la economía global puede resultar el cambio más profundo en cincuenta o cien años. China, junto a otros gigantes que surgen, como India o Brasil, han duplicado la fuerza de trabajo mundial, lo que eleva la producción mundial y por tanto, la futura prosperidad global. Según la política de planificación familiar de China, formulada a principios de los años setenta, el punto máximo de personas en edad de trabajar entre 16 y 60 años se dará en 2.016, según los cálculos gubernamentales estos representarán 990 millones (aproximadamente un 80% de la población total) . Estos datos contrastan con el acusado déficit demográfico que vive Europa, el declive de la fecundidad, o “baby crash”, con una población cada vez más envejecida, que se estima en un 29% en 2.050 (mayores de 64 años). Un envejecimiento que supone no sólo un mayor gasto en el sistema sanitario y de problemas de financiación de la seguridad social, si no también una disminución en el potencial de crecimiento del PIB, pérdida de competitividad y descenso en la productividad, salvo que se subsane con una correcta política de inmigración...Aunque lo cierto es que nadie habla de política de inmigración, ni de políticas sociales, si no de una correcta "política de capitalización de pensiones privadas", algo que soluciona, en principio, los problemas de financiación de la seguridad social, y como no de las feroces bocas hambrientas de los lobbies que gestionan las pensiones privadas, pero no solucionan ni el crecimiento, ni el índice demográfico, ni aumentan la competitividad ni la productividad, ni mucho menos el estado del bienestar, que lejos de mejorar, se va debilitando, y continuará debilitándose en un futuro cercano.
A esta circunstancia, le acompaña el hecho de que la desaceleración mundial debida a la grave crisis financiera es especialmente aguda en las economías avanzadas, el crecimiento ha descendido en general, excepto en las economías emergentes y en desarrollo, donde éstas han sido menos afectadas por la crisis y continúan creciendo, encabezadas precisamente por China y la India.
 Las relaciones comerciales de ambas potencias están y estarán marcadas por estas diferencias poblacionales, si bien actualmente la UE representa una economía de mercado con principios sólidos y acordes con un mundo globalizado, un mercado abierto y transparente, con una ventaja económica comparativa basada en la innovación sí y la investigación sí, pero con una población envejecida, donde las influencias externas nos han demostrado que la mundialización del comercio tiene ventajas, pero conlleva riesgos, y que ninguna economía desarrollada tiene la receta para salir airosa de los riesgos. Por otro lado tenemos a China, con un concepto económico basado en una economía de escala, donde el precio del producto y la mano de obra barata son su principal activo, junto con la juventud de su población, un potencial del que empieza a ser consciente. Diferentes formas de entender la economía, pero reconciliables si el fin perseguido es el de mejorar las condiciones de vida y la consecución de derechos sociales, económicos y laborales para toda la población mundial. Pero...la propia naturaleza del comercio hace que la balanza se incline siempre del lado del más fuerte, y a tenor de los datos y perspectivas de futuro de China, éste, en un futuro próximo parece estar del lado del gigante asiático y destinado a desempeñar una función clave en los próximos años, como primera potencia mundial. La economía no entiende de derechos humanos, de derechos de los trabajadores, ni derechos sociales. Entonces me pregunto: ¿Implicará este cambio una merma en el estado del bienestar europeo y mundial futuro? ¿o quizás ya lo estamos empezando a notar? ¿cambios en nuestra forma de trabajar, de vivir? ¿o quizás solo sea una forma de redistribución de la riqueza mundial que no hemos sido capaces de realizar, y ahora nos viene impuesta?. Sin duda, preguntas a las que todos los días encontramos respuestas a nuestro alrededor..

1 comentario:

emilio dijo...

Beunas preguntas finales.Si pudiéramos responderlas, seríamo sabios. Yo te voy a dar mi opinión:
1. ¿Implicará este cambio una merma en el estado del bienestar europeo y mundial futuro?: Creo que sí, en el caso europeo y tal vez norteamericano.
2. ¿cambios en nuestra forma de trabajar, de vivir? por supuesto, ya estamos empezando esos cambios, pero esto es sólo el principio.
3. ¿ o quizás solo sea una forma de redistribución de la riqueza mundial...? Si es así, me alegro.
Un saludo: emilio