11 mar. 2010

Sí, Europa afecta a nuestras vidas

Unos meses antes de las últimas elecciones al Parlamento Europeo, su anterior Presidente Hans-Gert Pöttering se "quejaba" de que la mayoría de ciudadanos europeos desconocían que muchos de los proyectos locales que se realizan en sus ciudades procedían de Bruselas, y que su difusión podría contribuir a que la gente se interesara por las elecciones europeas

 "Las regiones y los municipios deben explicar alto y claro cómo muchos proyectos se han podido iniciar y llevar a cabo con el apoyo financiero de Bruselas".
Y es que es cierto que la mayoría de ayudas que reciben nuestras ciudades y países proceden de Europa. Más del 40% del presupuesto comunitario se destina directamente a crear empleo y crecimiento, este dinero se canaliza a través del Fondo Social Europeo (FSE), del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y de Cohesión (FEDER) y el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización (FEAG), creado en el 2.006 y adaptado en el 2.009 o el Fondo de Microfinanzas para facilitar el crédito a desempleados y pequeños empresarios. Cuando esas ayudas llegan a los países miembros se les cambia el nombre en forma de Proyecto o se institucionaliza como una ayuda creada por el Ayuntamiento o Comunidad Autónoma correspondiente, y así es como el "continuo" de Europa desparece en la burocracia y lo que es peor, se le da los tintes políticos según el partido que gobierne, sin aclarar su procedencia.
También es cierto el desconocimiento ciudadano en cuanto a las leyes que a diario se aprueban en nuestros países y que son consecuencia de transposiciones de directivas europeas, las cuales nos obligan a realizar las correspondientes modificaciones, derogaciones o cambios en nuestras normativas y por consiguiente en nuestras vidas. Nuestra forma de hacer negocios, nuestras relaciones con los órganos administrativos, todo cambia, incluso al estudiar, hacer la compra o viajar. Las Directivas, normalmente, tienen la misión de establecer reglas uniformes que favorezcan la consecución del Mercado Único,  cuando el resultado de la transposición no se logra, o no se explica, nos encontramos por un lado un rechazo frontal de la norma al no entenderla y por otro lado nos estamos "estafando" a nosotros mismos haciendo "trampaposiciones".  Otras nos vienen en forma de recomendaciones, o informes conjuntos elaborados como consecuencia de las colaboraciones entre los distintos países, con el denominado método abierto de coordinación, en donde se analizan los problemas comunes de los Estados miembros, aprendiendo los unos de los otros a mejorar sus propias estrategias y a definir futuros desafíos, posteriormente se emitirá un informe conjunto, como en el caso de la política económica, laboral y social. 
Otras competencias son exclusivas de la Unión Europea, y todos los Estados miembros las cumplimos, porque así lo decidimos, aunque la mayoría también lo desconoce, como es el caso de la Política comercial, la Unión aduanera, o la Política monetaria (en los Estados cuya moneda es el Euro), en estas los Estados somos meros "espectadores".
Claro que en otras, aun poniendo la mejor de las voluntades, quedan en agua de borrajas, como es el caso de las políticas energéticas y de medio ambiente, y es que compatibilizar crecimiento y futuro justo no parecen ir de la mano, sobre todo teniendo en cuenta que los recursos son finitos y el crecimiento infinito, pero ese es otro tema...
El entramado legal y de competencias cruzadas que se genera hace difícil delimitar obligaciones  , derechos y responsabilidades,  tanto para los ciudadanos como para nuestros políticos, debemos ser los ciudadanos, a través de un mayor conocimiento de la Unión Europea los que podamos pedir y exigir a nuestros políticos nacionales y europeos explicaciones. Si conoces algo lo haces tuyo y te implicas, si no, te puede provocar el rechazo o la indiferencia.
Necesitamos que nuestros políticos nos digan la verdad, que nos den explicaciones, que nos digan "alto y claro" el porqué de sus políticas, su origen y su finalidad. ¡Necesitamos que nuestros representantes políticos y sociales se empapen de Europa hasta los codos!
Yo apuesto por la ya denominada Quinta Libertad: "Libertad de circulación del conocimiento y del talento" y yo añado, y de la VERDAD y de la INFORMACION, porque sí, Europa afecta a nuestras vidas, pero muchos no lo saben.

No hay comentarios: