28 feb. 2010

¿Crisis general de Confianza?

La palabra "democracia" procede del término griego demokratia; demos (pueblo) y kratos(gobierno). Por lo tanto, la democracia representa un sistema político gobernado por el pueblo. Esto era así en sus orígenes, en la antigua Grecia, pero actualmente la democracia ha pasado a ser una democracia representativa en la que los ciudadanos hemos dejado en manos de nuestros políticos y representantes nuestra VOZ. Difícilmente se nos consulta a los ciudadanos sobre determinadas cuestiones, ya que el aparato logístico necesario es tan complicado que sólo en determinadas ocasiones y en forma de referéndum, somos consultados.
Actualmente, la Unión Europea está estableciendo un método en forma de participación ciudadana, en la que se pretende hacer oír la voz de los ciudadanos europeos a través de consultas públicas, aunque a tenor de la escasa participación, parece ser que no tenemos mucho que decir...a penas unas cien personas dimos nuestra opinión, teniendo en cuenta que somos casi 500 millones de europeos, la representación, como veis, es mínima.
La teoría de Fancis Fukuyama (1.989) denominada "El fin de la Historia", se basa en la idea del triunfo del capitalismo y la democracia liberal sobre el socialismo. Una vez caído el comunismo y el fascismo, las ideas extremas ya no existen, Fukuyama afirma que hemos alcanzado "el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia occidental como forma última del gobierno humano", es decir, estamos en un momento en el que la brecha entre las distintas corrientes políticas es inexistente, en donde vemos a diario como en el "teatro" de la vida política cada uno ejerce su papel, independientemente de encontrarse en uno u otro lado del poder, y en donde su única ambición es la de conseguir llegar al "trono", acomodarse y hacer lo mismo que su predecesor, ya que el mensaje que le enviamos a nuestra clase política con la escasa participación es que es eso es lo que queremos, y eso nos dan.
Decía Sun Tzu, en "El Arte de la Guerra": "La autoridad es una cuestión de inteligencia, honradez, humanidad, valor y severidad". ¿Reconocéis estos valores en nuestra actual clase política?.
Desde los años noventa, se observa como la democracia también tiene sus problemas, no sólo en su implantación en países totalitarios, si no también en países occidentales con democracias ya bien establecidas, como demuestra la constante disminución del número de votos recogidos en las elecciones nacionales o locales de cualquier país europeo, existiendo una creciente "crisis general de confianza". La filosofía  Onora O´Neil, resume esta crisis como:
 " La desconfianza y el recelo se han extendido por todas las áreas de la vida, aparentemente por buenas razones. Se dice que los ciudadanos ya no creen a los gobiernos, los políticos, los ministros, la policía, los tribunales o las instituciones penitenciarias. Se dice que los consumidores ya no creen a las empresas, especialmente a las más grandes, o a sus productos. Se dice que ninguno de nosotros confía en los bancos, las aseguradores o las prestadoras de pensiones Se dice que los pacientes ya no confían en los médicos, y en concreto no confían en los hospitales de éstos. La "pérdida de confianza" es, en resumen, un cliché de nuestros tiempos".
¿Qué nos pasa entonces?, ¿acaso hemos perdido la capacidad de confiar, o simplemente la capacidad de asombro, de ser reivindicativos, de opinar, de ilusionarnos...de pensar? ¿nos hemos vuelto tan tibios como nuestros políticos?, tan mediatizados por los medios que nos tienen absorbidos por el cortoplacismo de sus noticias, en los que una desgracia o una buena noticia son tan fugaces que no nos llega a ese lugar del cerebro donde se analiza, se procesa y almacena la información, entonces zas! zas! zas! a golpe de click entrenamos el cerebro para que nada ni nadie nos importe, un cerebro que procesa como la labor más importante del día la de ensimismarnos en el feisbuk ese, o rellenar una encuesta sobre quién nos representará en Eurovisión en 2.010, parece, y también a tenor de los resultados que al pueblo nos dan lo que queremos, o no?? Desde luego, lo que no deberíamos perder nunca es la necesidad de hacernos preguntas, de asombrarnos y señalar con el dedo, como en el cuento del Traje nuevo del emperador, solo un niño fue capaz de ver la verdad, que el emperador iba desnudo!!
Por otro lado, apoderarse de la palabra "Confianza" como un producto más de marketing, como la nueva campaña "esto solo lo arreglamos entre todos.org", de la Fundación Confianza, campaña patrocinada por las mismas grandes empresas que han provocado la pérdida de confianza (BBVA, Cajamadrid, Cepsa, Endesa, Telefónica...), a mi, lo que me provoca, en principio, es "desconfianza", mucha desconfianza. No me creo eso de que las empresas colaboradoras "desean contribuir de manera desinteresada a estimular el cambio", 18 grandes empresas no se ponen de acuerdo para hacer nada si no es por un interés económico. Hace tiempo que no creo en las hadas, aunque me gusten los cuentos...
A veces se agradece leer artículos en los que uno descansa, procesa, siente, entiende y luego...digiere, pero claro son sólo aptos para los que el cortoplacismo no ha atrofiado estas valiosas capacidades, y no se lo expliques, es como echar flores a los cerdos, ¡jamás lo entenderán!.   

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Yolanda
Soy Arantxa Newmann (votoenblanco)y al hilo de este artículo aprovecho para entrar en tu blog y comentarte algunas cosas que creo te pueden interesar. Comparto tu inclinación europea, aunque mi postura se aproxima más a la británica, que son desconfiados por que la Historia les ha enseñado que deben ser así. En mi opinión España tiene mucho en común con ellos, en cuanto a qué esperar de Europa. Creo que culturalmente estamos más próximos a los europeos de lo que pensamos, pero no hay que ser ingenuos,conozco bien el asunto y ellos no lo son en absoluto.
En cuanto al tema de tu artículo, comparto también contigo la preocupación por la participación de los ciudadanos en el poder. Sin embargo no puedo coincidir con Fukuyama, ya que muchos de los sistemas que nos han vendido como democráticos en realidad no lo son.
Como bien dices, democracia es el sistema político en el que el poder recae sobre el pueblo y la evolución demográfica de nuestro mundo ha obligado a adoptar sistemas de representación para hacerlo eficaz. Hasta ahí de acuerdo. También es verdad que una de las consecuencias de nuestras "democracias" es el desinterés de la sociedad civil. Pero curiosamente este fenómeno no se da en norteamérica. ¿Nunca te has preguntado porqué?.
La teoría de algunas personas, a las que nadie escucha, es que todo se debe a las diferencias del sistema político a uno y otro lado del Atlántico.
En Europa los representantes a los que podemos votar los eligen los partidos políticos y en casi todos nuestros paises la ley electoral de ajusta al sistema proporcional. Esto hace que no haya un grupo de población concreto ante quienes deban reponder de sus actos parlamentarios. El resultado: los diputados representan los intereses de su partido y reponden ante los que les ponen en las listas.
Por otro lado vemos impotentes día a día como la corrupción se extiende, y aquí a diferencia de norteamérica, tampoco pasa nada. Esto se debe a la falta de división de poderes, aquí todo depende del ejecutivo que es elegido no por los ciudadanos sino por el legislativo. No hay dos poderes enfrentados que tengan que vigilarse el uno al otro, sólo hay partidos en lucha por hacerse con todo el poder en las elecciones. Una atrocidad que barre Europa sin que nadie levante la voz para denunciarla.
En fin, toda esta prolija explicación nos la ocultan muy sagazmente los que nos diseñan el sistema político, pero tal vez sirva para aclarar porque no nos movemos.
Con estos mimbres dificilmente vamos a tener una verdadera democracia europea. Con representantes de distrito no sería necesario funcionar a golpe de referenda, para los que estar continuamente recabando firmas. Como dices el tratado de Lisboa propone pequeños atisbos de vías de participación, pero saben que no se van a usar por que son complicadas. Lo que hay que exigir es que se establezca un sistema de representación del pueblo, no de los partidos. Los representantes del pueblo transmitirían nuestra opinión mucho más eficazmente y de forma más continua que cientos de referenda, por la cuenta que les traería. Para que lo pienses mejor te propongo un ejemplo: cuando Blair quiso entrar en Irak, los diputados de su propio partido le hicieron perder todas las propuestas que hizo en el parlamento, por dos motivos 1ºque allí es ilegal la disciplina de voto y 2º que los electores de sus distritos así lo demandaban. Blair tuvo que hacer un esfuerzo ímprobo a través de los medios de comunicación para convencer a la población y al final con la ayuda de los torys sacó su propósito adelante. Compara esto con lo que pasó en España en aquellos momentos. Pero es que además nuestros políticos son unos torpes, por que gracias a esta dinámica en las siguientes elecciones los laboristas volvieron a ganar la confianza de sus electores. Y esto en un sistema sin verdadera división de poderes.
Espero no haberte aburrido
Un saludo
Arantxa Newmann

Yolanda Alfonso Arenas dijo...

Hola Arantxa
Primero muchas gracias por comentar y por hacerlo tan didáctiacamente como lo has hecho.
No sabría por donde empezar porque efectivamente escribes cosas que invitan a una seria y profunda reflexión.
Estoy de acuerdo contigo, vivimos en una falsa democracia, pero creo que el "pueblo" en conjunto, como ente, se dá cuenta de todo lo que has escrito, no como individuo, pero si en masa. No hay más que ver la baja partcicipación de la sociedad civil en todo.
Pero yo, que me considero proeuropea, y he navegado entre europeísmo y euroescepcicísmo, al final, siempre, siempre me puede el europeísmo. Soy consciente que como individuo no soy nadie, pero en grupo somos más que cualquier control o manipulación que se pretenda establecer.
He visto en mis carnes como los grupos esos que dicen representar a determinados colectivos (todos funcionan igual) se molestan cuando existe una acción individual, he visto el miedo y el instinto de protección, porque saben que puede desencadenar un tsunami, son poderosos capaces de acallar voces a un individuo, sí, pero temen que se unan algunos a esa voz y entonces el problema se convierta en su propia destrucción, no es difícil provocar esa reacción. Ahora bien, no hay valientes que resistan esa presión, no, si tienen algo que perder (lo siento si esto no lo he explicado bien...).
Solo te puedo decir Arantxa que a veces solo con el ejemplo, con mover una pequeña piedra, pequeña, muy pequeña, se puede desencadenar un terremoto.
Me quedo con tu interesante reflexión de la representatividad y la democracia, que comparto al cien por cien.
Para nada me has aburrido, al contrario, me ha encantado.

Un abrazo,
Yolanda

Anónimo dijo...

Hola Yolanda
Me alegro de que no haya resultado pesada mi explicación.
Como dices la población intuye que algo no va bien, por eso nos desencantamos y no participamos. La cuestión es que, por incompetencia o por interés, nos han envuelto en un estado de confusión en el que nuestro sentido común ha quedado neutralizado, y ya no sabemos discernir las causas del problema.
Ya nadie habla claro. Las verdades no existen y el que sostiene que sí está desprestigiado. Y no me refiero sólo a las verdades políticas, la confusión y la incoherencia alcanzan los asuntos más triviales. El ejemplo del cuento del traje del emperador me parece muy gráfico, y como tú, yo también lo utilizo cuando intento explicar el estado de las cosas. Temas tan obvios como la representación y la división de poderes han quedado ocultos bajo una espesa capa de ideología. Como si esta pudiese anteponerse a unas reglas del juego lógicas y justas.
Hemos aceptado el criterio de unos arquitectos que dijeron que teníamos que construir la casa desde el tejado, y a pesar de que la casa no hace más que caerse, ya nadie es capaz de ver que primero se necesitan unos buenos cimientos. Luego ya discutiremos si es mejor un tejado a única o doble vertiente. Hay cosas que son opinables y otras que no pueden serlo.
Lo que quiero decir es que nos enredamos en detalles que no arreglan el problema. Los de derechas contra los de izquierdas y viceversa. Y así estamos entretenidos en si son galgos o podencos, enfrentados e incapaces de poner un poco de sentido común en la sinrazón, mientras el sistema político profundiza en su perversión para beneficio de algunos.
Lo que ocurre en España y en otros paises europeos, no es nuevo, ya pasó, alcanzando un escandaloso grado de perfección, en la Gran Bretaña de Walpole, y se llama partitocracia u oligocracia. "Nada nuevo bajo el sol". Sin embargo y a pesar de esta denominación, lo que la origina no puede atribuirse a los partidos, sino al régimen político en que estos operan. Pero este tema no se analiza en los medios de comunicación tradicionales.
Seguramente yo no voy a coincidir con muchos de tus planteamientos ideológicos, así debe ser la diversidad humana, pero mantengo que hay ciertas verdades básicas que unen a todas las personas que se conducen con honestidad. Esos mínimos comunes indiscutibles, que nos ahorrarían muchos problemas, son los que permanecen borrosos o directamente ocultos, tras la tinta de calamar que extienden ante nuestros ojos.
Entiendo lo que quieres decir cuando hablas de la discrepancia. Yo soy un poco mayor que tú (poco)y hace tiempo que no confío en colectivos ni organizaciones, sólo en las personas. Moverse por pequeños intereses mezquinos o por miedo es muy propio de todos nosotros, los seres humanos. A veces hace hervir la sangre, pero somos así. Cuando me encuentro en esas situaciones no eludo la provocación, pero tampoco trato de convencer a nadie, sólo hago respetar mis opiniones, sin discutir.
De una persona oí una frase que no olvido: "las puertas de la mente sólo se abren desde dentro". Yo sólo llamo a la puerta, pero no me desespero ni me impaciento (o al menos lo intento)si no se abre.
Me parece que he vuelto a enrollarme
Un saludo
Arantxa

Yolanda Alfonso Arenas dijo...

Hola Arantxa, ¿qué tal?
Llámame ingenua, ilusa, pero precisamente esos valores, o mínimos comunes de los que tú hablas es lo que representa para mí Europa, la Unión Europea, con todas sus trampas, sus mentiras, (porque lo hacen personas, de carne y hueso como tú y como yo), con todo ello, aun así y pese e ello, no me queda otra que confiar en algo más grande, más universalizado, que represente precisamente a unos valores comunes. Bonita frase "las puertas de la mente sólo se abren desde dentro"...estoy de acuerdo, hay que estar dentro para cambiar las cosas...¿entiendes lo que quiero decir? hay que estar dentro, e irremediablemente estamos dentro.
Me alegro que discrepemos, no sería lógico que pensaramos identicamente igual, (aunque creo que tenemos esos valores comunes)¡¡que aburrido, hablar conmigo misma!!, hay gente que es tan egocéntrica que le gusta eso hablar con gente que sea como ellos mismos...extraño, no?
A veces llegar demasiado pronto a los sitios o a las ideas es un poco desesperante, frustrante, pero qué nos queda, la vida es así de apasionante. Sí, es mejor tomarse las cosas como tú, como diría Ramón y Cajal: pasión fría. (un sano ejercicio)
Saludos de lunes,
Yolanda